A propósito de esta fecha tan especial, en la cual la institución deportiva más popular del Perú celebra 112 años de existencia y junto con ella la celebran miles de peruanos en todos los rincones de la patria y en cientos de ciudades y pueblos del mundo, pensé en comentar cómo fue que nació en mí el hinchaje por Alianza Lima.
Empezaba junio de 1978 y se jugaba el mundial de Argentina. Tenía 8 años y recuerdo como si fuera ayer cuando con toda mi familia nos fuimos a ver el debut de Perú frente a la archifavorita Escocia a la casa mi tío, quien por sus viajes en la Marina logró importar un televisor Sony Trinitron de 14 pulgadas, en épocas de restricciones de gobiernos militares que no merecen ser recordados. ¡Íbamos a ver el partido A COLORES!
Empezamos perdiendo rápidamente con el gol de Jordan y pensamos que se venía la goleada, pero el primer tiempo acabaría empatado tras la soberbia definición de César Cueto luego que José Velásquez quitara una pelota en medio campo, cediera a Teófilo Cubillas para que éste se la dejara entre los defensas al zurdo que definió cruzado abajo. ¡Golazo!
Ya en el entretiempo empezó a despertar mi curiosidad ese trío de jugadores.
¿Papá, en qué equipo juega Cueto? – En Alianza Lima hijo… – Ahh… ¿y Cubillas? – En Alianza Lima hijo… – ¿Y Velásquez? – También en Alianza Lima hijito.
(Mi viejo, siendo aliancista, se sentía feliz y orgulloso al hablarme de tremendos jugadores, la tuvo facilita para ayudarme a darme cuenta que Alianza Lima era no solo lo mejor del fútbol peruano, sino que era el mismo fútbol peruano en sí)
Ni qué decir cuando llegaron los dos golazos de Cubillas… en la algarabía del segundo gol recuerdo haber tomado mi primer vaso de cerveza, de un solo tirón (seco y volteado) a los 8 años! Ahora meterían preso a mi viejo por fomentar el alcoholismo en un ñiño! Qué importaba… ese fue mi primer sorbo de felicidad total.
Ese día aprendí las chapas Nene, Patrón, Poeta… Chiquillo, Tanque, Cholo (!), también otras como Ciego, Trucha, Panadero, Capitán… pero solo admiré a aquellos que proponían juego, a los que acariciaban la pelota, a los que ridiculizaban a sus rivales, a los que imponían respeto en la cancha solo con su presencia, a los que me malacostumbré a ver en Matute, campeones el año anterior y bicampeones en ese año. Qué fácil la tuvo mi viejo para ayudarme a darme cuenta de la grandeza e importancia de Alianza Lima en el fútbol peruano.
Luego pasaron 18 años, tragedia incluida, y mi aliancismo, sin ver título alguno ni jugadores de tal categoría, se desarrolló y creció, fortaleciéndose más cada vez que un hincha de algún equipo que campeonaba jodía como si fuera Alianza su enemigo. Igual disfrutamos de buenos partidos y algunas goleadas que quedarán en el recuerdo.
Luego llegó el título de 1997 de la mano de Pinto, ganando los dos torneos del año. ¡Afuera la saladera! Repetimos título el 2001 en nuestro centenario con la definición por penales en el Cusco ante Cienciano, luego el 2003 y el bicampeonato del 2004 ante los celestes del Rímac y el último más reciente fue el 2006, la noche del 3-1 en Matute ante Cienciano.
Ya toca volver a salir campeones… tengo un hijo de 8 años quien recién está mostrando interés por el fútbol y con un año como el anterior, peleando los últimos lugares de la tabla como consecuencia de una dirigencia lumpenesca, la tendré menos fácil que mi viejo para hacer que se de cuenta por si mismo que Alianza Lima es el Perú y el Perú es Alianza Lima.
¡Felices 112 años!
